La Copa del Mundo que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá promete ser la más grande de la historia, pero también una de las más controvertidas. El salto a 48 selecciones, la multiplicación de sedes, las decisiones comerciales y el contexto político de los países anfitriones generaron debates intensos dentro y fuera del fútbol.
Lejos de ser un simple torneo deportivo, el evento organizado por la Copa Mundial de la FIFA 2026 se convirtió en un fenómeno atravesado por intereses económicos, tensiones sociales y cuestionamientos logísticos. Estas son las principales polémicas que ya rodean al Mundial 2026 y que prometen seguir creciendo a medida que se acerque el pitazo inicial.

Un Mundial con 48 selecciones que divide opiniones
El cambio más profundo en la historia del torneo es la ampliación de 32 a 48 selecciones. La medida busca mayor inclusión y nuevos mercados, pero no todos están convencidos.
Desde lo deportivo, muchos cuestionan la baja del nivel competitivo en la fase de grupos. Con más equipos debutantes y selecciones de menor ranking, existe el temor de ver partidos poco atractivos y resultados abultados.
También hay críticas al nuevo formato, que aumenta la cantidad de partidos y exige más a los futbolistas en calendarios ya saturados. Clubes, entrenadores y asociaciones advierten sobre el desgaste físico y el riesgo de lesiones en un contexto de temporadas cada vez más largas.
Estados Unidos como eje y las dudas sobre el “ambiente mundialista”
Aunque el Mundial será compartido, Estados Unidos concentrará la mayoría de los partidos, incluida la final. Esa decisión generó ruido desde el primer día.
Una de las principales críticas apunta a la cultura futbolera. Si bien el fútbol creció mucho en el país, todavía no tiene el peso simbólico que posee en otras regiones. Existe la duda de si se logrará el clima pasional que caracteriza a una Copa del Mundo.
A eso se suma el temor por estadios demasiado grandes, entradas costosas y un público más corporativo que popular. Para muchos hinchas, el Mundial 2026 corre el riesgo de convertirse en un espectáculo premium, más cercano a la NFL que al folklore tradicional del fútbol.

Precios de entradas y acceso desigual para los hinchas
El tema entradas es otra fuente constante de polémica. Aún sin valores definitivos para todos los partidos, las primeras estimaciones indican precios elevados, especialmente en Estados Unidos.
La preocupación principal es que muchos fanáticos queden afuera por razones económicas. Viajes internos costosos, alojamiento caro y tickets con valores altos podrían transformar al Mundial 2026 en uno de los menos accesibles de la historia.
Este escenario choca con el discurso oficial de un torneo “global e inclusivo”, y reaviva el debate sobre para quién se organiza realmente la Copa del Mundo.
Sedes, distancias y logística extrema
Nunca antes un Mundial se jugó en tres países tan extensos. Las distancias entre sedes son enormes y eso genera problemas logísticos tanto para selecciones como para hinchas.
Un equipo podría jugar un partido en la costa oeste de Estados Unidos y el siguiente en el centro del país, con vuelos largos, cambios horarios y poco tiempo de recuperación. Lo mismo ocurrirá con los fanáticos que intenten seguir a su selección.
En México y Canadá, además, hay preocupación por la menor cantidad de partidos asignados en comparación con Estados Unidos, lo que alimentó críticas sobre un reparto desigual del protagonismo.

Seguridad, migración y contexto político
El contexto político de los países anfitriones también aparece en el centro de la escena. En Estados Unidos, las políticas migratorias y los controles fronterizos generan incertidumbre entre hinchas de distintas partes del mundo.
La pregunta es clara: ¿será sencillo viajar y moverse durante el Mundial 2026? Las autoridades aseguran que habrá facilidades especiales, pero la falta de detalles concretos mantiene la desconfianza.
En México, la seguridad en algunas ciudades fue otro foco de debate, mientras que en Canadá surgieron cuestionamientos vinculados a costos operativos y clima en determinadas fechas.
El negocio por encima del fútbol
Otra crítica recurrente apunta a la sensación de que el negocio manda más que el deporte. Sponsors, derechos de televisión, activaciones comerciales y experiencias VIP ocupan un lugar central en la planificación.
El aumento de partidos implica más ingresos, pero también menos margen para la épica. Algunos exjugadores y analistas sostienen que el Mundial corre el riesgo de perder mística y convertirse en un producto serializado.
La comparación con torneos anteriores es inevitable, y muchos se preguntan si esta expansión no terminará diluyendo el valor único que tenía clasificar y competir en una Copa del Mundo.
Calendario, clima y sedes con condiciones extremas
El clima es otro punto sensible. Varias sedes en Estados Unidos y México registran temperaturas muy altas en verano, lo que podría afectar el rendimiento de los jugadores y la experiencia del público.
Aunque algunos estadios cuentan con techos retráctiles o sistemas de climatización, no todos ofrecen las mismas condiciones. La planificación de horarios será clave, pero no elimina completamente el problema.
Además, el calendario internacional ya está al límite, y el Mundial 2026 exige ajustes en ligas, copas continentales y torneos locales, algo que no todos aceptan de buen grado.
Te puede interesar: