En cada Copa del Mundo aparece el mismo ritual. Antes de que ruede la pelota, alguien mira a un animal. Un pulpo, un gato, a veces otro bicho inesperado. Dos recipientes, dos banderas, una elección. Y listo: pronóstico hecho. No importa si sos escéptico, científico o ultra racional. En el Mundial, los animales oráculo se ganaron un lugar propio.
No es magia. Tampoco ciencia. Es folclore futbolero puro. Y como toda tradición que funciona, se repite, se reinventa y vuelve a aparecer cada cuatro años.

¿Qué es un animal oráculo en el fútbol?
Un animal oráculo es, básicamente, un animal al que se le atribuye la capacidad de predecir resultados de partidos. El método suele ser simple y siempre similar:
- Se le presentan dos opciones vinculadas a un partido (comida, cajas, pelotas o banderas)
- Cada opción representa a una selección
- La elección del animal se interpreta como un pronóstico
No hay reglas oficiales, ni aval científico. Pero ojo: eso nunca fue un problema. El atractivo está en el juego, la sorpresa y la necesidad humana de buscar señales antes de los partidos decisivos.
El origen moderno de la tradición
Si bien hubo casos aislados antes, la explosión real llegó con el Mundial 2010. Ahí apareció el animal que cambió todo.
Paul el Pulpo, el fenómeno que lo empezó todo
Paul era un pulpo que vivía en un acuario de Alemania. Durante el Mundial de Sudáfrica, le propusieron un experimento sencillo: elegir entre dos cajas con comida, cada una identificada con la bandera de una selección.
El resultado fue inesperado.
- Acertó los partidos de Alemania
- Predijo correctamente cruces clave
- Anticipó al campeón del torneo
En total, acertó todos sus pronósticos mundialistas, incluida la final. A partir de ahí, dejó de ser una curiosidad local y pasó a ser un fenómeno global.

Por qué la gente se engancha con los animales oráculo
La explicación no pasa por creer o no creer. Pasa por otra cosa. El Mundial no se vive como un torneo más. Hay ansiedad, nervios, ilusión y miedo a perder. En ese contexto:
- Se buscan señales
- Se multiplican las cábalas
- Todo lo simbólico gana peso
El animal oráculo funciona como un alivio lúdico. No define nada, pero acompaña. También hay algo clave: son virales.
- Videos cortos
- Resultados rápidos
- Reacciones inmediatas
En tiempos de redes sociales, eso es oro. No hace falta entender tácticas ni estadísticas. Solo mirar qué elige el animal y comentar.
Los animales oráculo después de Paul
Tras el éxito de 2010, la tradición no se frenó. Al contrario, se multiplicó.
El caso de Rusia 2018
En el Mundial 2018 apareció un nuevo protagonista confirmado: Achille, un gato sordo que vivía en un museo de San Petersburgo.
El método fue similar:
- Dos platos de comida
- Cada uno asociado a una selección
- Elección pública antes de algunos partidos
Achille acertó varios pronósticos importantes y volvió a instalar el tema en la agenda mundialista.
Qué dicen los especialistas (y qué no)
Es importante decirlo sin vueltas: no hay evidencia científica que respalde la capacidad predictiva de los animales oráculo.
- No hay método replicable
- No hay causalidad comprobada
- No hay consistencia estadística
Las elecciones responden al azar, al olor de la comida o a estímulos completamente ajenos al fútbol. Pero eso no invalida la tradición. Porque nunca se trató de exactitud, sino de relato.

Por qué los medios los siguen cubriendo
- Generan clics
- Son contenidos transversales
- Llegan a públicos que no siguen el fútbol en detalle
Además, funcionan bien en la previa de los partidos, cuando todavía no hay resultados y la expectativa está al máximo.
El límite ético
Con los años, también creció el cuidado en torno a:
- El bienestar animal
- El estrés por la exposición
- El uso responsable de los animales
En los casos confirmados, los organizadores aclararon que los animales no eran forzados ni sometidos a situaciones perjudiciales. Ese punto hoy es central para que la tradición siga existiendo.
Por qué la tradición sigue viva
Cada cuatro años, alguien pregunta: “¿Habrá un nuevo animal oráculo?”. Y la respuesta casi siempre es sí. ¿Por qué?
- Porque el Mundial es ritual
- Porque el fútbol también es juego
- Porque no todo tiene que ser análisis y números
En un torneo donde se habla de tácticas, VAR y estadísticas avanzadas, el animal oráculo aporta algo distinto: una pausa lúdica, un guiño, una sonrisa.
Los animales oráculo no ganan partidos, no definen campeones y no reemplazan al fútbol. Pero forman parte de su costado más humano y popular.
Son una tradición moderna, nacida en pleno siglo XXI, que demuestra que el Mundial no se vive solo en la cancha. Se vive en las casas, en las pantallas, en las redes y, a veces, también en la elección caprichosa de un animal que, sin saberlo, termina siendo parte de la historia.
Te puede interesar: