El Mundial 2026 no solo redefine el formato del torneo y amplía la cantidad de selecciones. También vuelve a poner sobre la mesa una de las discusiones más incómodas para las sedes: la eliminación total de nombres comerciales y marcas corporativas en los estadios durante la competencia. La decisión, impulsada por la FIFA, ya genera tensiones contractuales, costos millonarios y negociaciones delicadas en Estados Unidos, México y Canadá.
La consigna es clara y no admite grises: los estadios deben entregarse completamente libres de cualquier identificación comercial, tanto en el interior como en el exterior. Nada de logos, cartelería, señalética corporativa ni referencias visibles a empresas que no sean patrocinadores oficiales del torneo. Para muchos recintos, acostumbrados a operar todo el año bajo acuerdos de naming rights, el pedido es fuerte y obliga a un replanteo logístico enorme.

Por qué la FIFA exige estadios sin marcas
El motivo central es proteger la exclusividad comercial de los socios oficiales del Mundial. El modelo de financiamiento del torneo se apoya, en gran parte, en contratos de patrocinio global que se pagan caro justamente por esa exclusividad.
Si un estadio mantiene visible el nombre de una marca durante el torneo, esa empresa obtiene una exposición global sin haber invertido en el paquete oficial. Para la FIFA, eso devalúa el valor de los sponsors y rompe el equilibrio del sistema.
Desde la lógica del organismo, el mensaje es directo:
(si una marca quiere visibilidad durante el Mundial, tiene que pagar como patrocinador oficial).
La estrategia adoptada por la FIFA se conoce como neutralización de marca. No se trata solo de cambiar el nombre en los comunicados oficiales, sino de una limpieza visual integral.
Qué debe eliminarse o cubrirse
El operativo incluye, entre otros elementos:
- Logotipos corporativos visibles
- Nombres comerciales del estadio
- Señalética interna y externa con marcas
- Cartelería fija y móvil
- Identificación en tribunas, pasillos y accesos
- Publicidad en pantallas y relojes
- Vestimenta del personal con marcas no autorizadas
En algunos casos, el número de elementos a intervenir es enorme. En Atlanta, por ejemplo, se estimó la remoción o cobertura de alrededor de 2.000 piezas con identificación comercial, un dato que grafica la magnitud del trabajo.

La política contra el marketing de emboscada
Esta exigencia no es caprichosa. Forma parte de la política histórica de la FIFA contra el marketing de emboscada, una práctica que busca asociar una marca a un evento sin autorización oficial.
La FIFA considera marketing de emboscada a:
- Promociones indirectas vinculadas al torneo
- Sorteos o campañas que sugieren asociación
- Uso de símbolos, colores o referencias no autorizadas
- Presencia visual cerca de las sedes sin permiso
Desde la mirada del organismo, cualquier visibilidad no paga representa una amenaza directa al negocio del Mundial.
Clean Zones: control total alrededor de los estadios
La neutralización no se limita a lo que pasa puertas adentro. La FIFA también impone las llamadas Clean Zones, áreas con restricciones comerciales alrededor de cada estadio durante los días de partido.
En esas zonas:
- Solo pueden operar patrocinadores oficiales
- Se prohíbe publicidad no autorizada
- Se controlan activaciones comerciales
- Se limita la presencia de marcas locales
El objetivo es blindar el entorno y evitar asociaciones oportunistas con el evento.
Nombres genéricos: cómo se llamarán los estadios
Para resolver el tema de los naming rights, la FIFA ya adoptó un sistema de renombramiento temporal basado en la ciudad anfitriona.
Algunos ejemplos confirmados en documentos oficiales:
- Mercedes-Benz Stadium pasa a llamarse Atlanta Stadium
- MetLife Stadium se transforma en New York New Jersey Stadium
- SoFi Stadium adopta el nombre Los Angeles Stadium
La excepción es BC Place, en Vancouver, que no responde a una marca comercial y no requiere cambios en ese sentido.
Uno de los puntos más sensibles aparece en los estadios que tienen identificación de marca visible desde tomas aéreas, como logos en techos o estructuras superiores.
En estos casos, la FIFA fue tajante:
- No se aceptan soluciones digitales
- No alcanza con “borrar” la marca en transmisión
- Se exigen modificaciones físicas reales
Esto incluye la colocación de vinilos, cubiertas especiales o estructuras temporales que tapen cualquier referencia comercial.
Costos operativos y presupuestos millonarios
La neutralización de marca no es barata. En Houston, por ejemplo, el comité organizador destinó más de un millón de dólares para cumplir con las exigencias mediante un programa específico de adecuación del estadio, conocido como Venue Dressing Programme.
Este plan contempla:
- Cobertura de tribunas
- Adaptación de vallas
- Revestimiento de espacios internos
- Uniformes del personal
- Señalética neutral aprobada por FIFA
Todo el operativo se ejecuta con proveedores asignados y bajo supervisión directa.
Cronogramas y fechas clave
El proceso está programado para las semanas previas al inicio del torneo, que comenzará el 11 de junio de 2026.
Algunas ciudades ya definieron fechas concretas. En Houston, por ejemplo, el trabajo arrancará a mediados de mayo, con un cronograma ajustado que apunta a llegar sin margen de error al debut del Mundial.
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